El diablo de Bowmore y la leyenda del whisky que inspiró The Devil´s Casks
Una antigua historia de la isla de Islay cuenta que el diablo fue descubierto en una iglesia circular y perseguido hasta la destilería Bowmore. Cuando los habitantes creyeron tenerlo acorralado, logró escapar de la manera menos pensada.
Hay historias que parecen hechas para convertirse en leyenda. En Bowmore, un pequeño pueblo de la isla escocesa de Islay, una de ellas tiene como protagonista al mismísimo diablo, una iglesia sin rincones y una barrica de whisky que habría servido como escondite para escapar de sus perseguidores.
El relato se remonta a 1837 y forma parte del folclore local que rodea a una de las destilerías más conocidas de Escocia. Según la historia, el diablo apareció en la iglesia del pueblo y los habitantes, al descubrirlo, salieron detrás de él. La persecución terminó en Bowmore Distillery, pero el final fue muy distinto al que esperaban.
Porque, cuando creyeron haber cerrado todas las salidas, el visitante más temido había desaparecido.
La iglesia donde el diablo no podía esconderse

El escenario inicial de la leyenda es la Round Church, la iglesia circular de Bowmore. Su forma redonda alimentó durante generaciones una explicación tan curiosa como inquietante. Se decía que el edificio habría sido diseñado sin rincones para impedir que el diablo encontrará un lugar donde ocultarse.
La historia sitúa su aparición en una clara noche de invierno. Una vez descubierto dentro de la iglesia, el diablo no tuvo más remedio que huir por las calles del pueblo, perseguido por los habitantes.
Su recorrido lo llevó hasta la destilería Bowmore. Allí, el intruso parecía haber quedado atrapado. Las puertas y los portones fueron cerrados, mientras los perseguidores revisaban las instalaciones en busca de cualquier rastro, pero lamentablemente no encontraron nada.
Una fuga entre las barricas de whisky de Bowmore

Mientras los habitantes buscaban al fugitivo, los trabajadores de la destilería preparaban un cargamento de whisky para enviarlo al continente. Las barricas iban a bordo de The Maid of Islay, un pequeño barco de vapor que transportaba el whisky de Bowmore hacia otros destinos.
Fue entonces cuando la historia tomó su giro más famoso. Según la leyenda, el diablo logró escapar escondiéndose dentro de una de las barricas que abandonaron la isla. Los habitantes habían cerrado las puertas de la destilería y revisado sus instalaciones, pero nunca imaginaron que el diablo podía estar viajando en una de las barricas.
El barco se alejó de la costa y el diablo nunca volvió a aparecer. Al menos, no en esa historia. No hay pruebas de que el episodio haya ocurrido realmente. Su fuerza está en el relato que sobrevivió al paso del tiempo y en la conexión que estableció entre el folclore de Islay y la tradición de elaborar whisky en la isla.
Bowmore The Devil’s Casks, el whisky inspirado en la leyenda

Mucho tiempo después, Bowmore convirtió esta historia en parte de su universo de marca con The Devil’s Casks, una serie de single malts que tuvo sus primeras ediciones entre 2013 y 2015. En 2026, Bowmore lanzó una nueva colección con dos nuevas ediciones, de 10 y 22 años, recuperando el nombre del diablo que, según la tradición, escapó de la isla dentro de una barrica.
La conexión entre el relato y el whisky es difícil de ignorar ya que el mismo recipiente que debía transportar una bebida escocesa terminó convertido, en la imaginación popular, en el escondite perfecto para una criatura que no podía permanecer en ningún rincón.
Quizás el diablo nunca haya pasado por Bowmore. Pero, mientras la historia siga contándose y haya una botella de The Devil’s Casks que recuerde su supuesta fuga, el visitante más famoso de la isla seguirá teniendo un lugar en la historia del whisky.