La Sociedad Whisky: el presente y futuro de una industria argentina que busca su propia identidad
La Sociedad Whisky analiza el presente y futuro del whisky argentino, su identidad, las destilerías nacionales y los desafíos para crecer y ganar reconocimiento internacional.
Si hay una voz autorizada para hablar sobre el presente de la industria del whisky argentino, esa es La Sociedad Whisky (LSW). Lo que comenzó como un espacio de divulgación dedicado a acercar el whisky al público de una manera clara y sencilla, con el paso de los años se transformó en un proyecto mucho más ambicioso: investigar, recorrer y documentar una industria que todavía está construyendo su propia identidad.
El resultado de ese trabajo es Whisky Argentino. Anuario 2026, una obra que reúne a las destilerías, productores y whiskies que forman parte de esta nueva etapa de la industria nacional.

En esta entrevista con Mauro Enzo Panetta y Juan Manuel Mercadé, sus creadores repasan el origen de La Sociedad Whisky, cuentan cómo fue relevar durante un año a las destilerías de todo el país y analizan dónde está parado hoy el whisky argentino, qué desafíos enfrenta y cómo imaginan su futuro.
De la curiosidad por el whisky a La Sociedad Whisky
El acercamiento de Mauro y Juan Manuel al mundo del whisky comenzó alrededor de 2010, cuando buscaban una bebida que pudieran disfrutar de una manera diferente. En una época en la que la información especializada era mucho más limitada que en la actualidad, la curiosidad los llevó hasta el Café de los Incas, donde conocieron a Miguel Ángel Reigosa.
“En el 2010 conocimos a Miguel Ángel Reigosa y, en octubre de ese año, realizamos un curso de whisky dictado por Verónica Tomaghelli”, recuerdan sobre aquellos primeros pasos.
A partir de entonces, el camino no se detuvo. Cursos, catas, eventos y el contacto cada vez más cercano con productores y destilerías fueron alimentando una pasión que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en un proyecto.
En 2024 nació La Sociedad Whisky, inicialmente como un espacio de divulgación en redes sociales. El objetivo era hablar de whisky con seriedad, pero utilizando un lenguaje claro y accesible, para que tanto los aficionados experimentados como quienes recién comenzaban a descubrir la bebida pudieran sentirse parte.
Con el tiempo, el proyecto incorporó catas privadas, experiencias y eventos corporativos. Pero hubo un aspecto que comenzó a ocupar cada vez más espacio: el crecimiento del whisky elaborado en la Argentina.
La necesidad de documentar el whisky argentino
El contacto con productores y el recorrido por distintas destilerías les permitió descubrir una realidad mucho más amplia y diversa de lo que imaginaban. Así comenzó a tomar forma Whisky Argentino. Anuario 2026 (puede conseguirse en su pagina oficial), un proyecto que busca registrar el presente de una industria joven que está construyendo su propia identidad.
Mauro y Juan Manuel explican que los países con una larga tradición de whisky conservan documentos que permiten reconstruir su historia. En Escocia, por ejemplo, “los Exchequer Rolls de 1494 registran una de las primeras referencias documentadas a la destilación de aqua vitae”.
El objetivo del Anuario parte de una idea similar: generar una primera fotografía ordenada de una actividad que se encuentra en constante movimiento.
La intención, aclaran, no es crear una obra definitiva, sino establecer una base que permita futuras investigaciones, nuevas ediciones y, especialmente, contribuir a construir la memoria del whisky argentino.
Un año para relevar la industria Argentina del whisky
Conseguir información sobre las destilerías y los whiskies argentinos no es una tarea sencilla. Si bien internet facilitó enormemente el acceso y la divulgación de información, todavía existen proyectos cuya historia y producción no cuentan con una presencia pública demasiado amplia.

El relevamiento realizado por La Sociedad Whisky llevó aproximadamente un año. “Para recolectar la información, nos contactamos con las destilerías que pudimos identificar mediante un estudio previo y, a las que quisieron participar, les enviamos dos fichas: una dedicada a la historia, la filosofía y los datos de la destilería, y otra centrada en los whiskies que elaboran”, explican.
El proceso continuó con el intercambio y la revisión de la información para que cada perfil pudiera reflejar con fidelidad la voz y la identidad de sus protagonistas.
En algunos casos, Mauro y Juan Manuel pudieron viajar y conocer personalmente los proyectos. En otros, el trabajo se realizó a distancia, mediante correo electrónico y WhatsApp. Algunas destilerías decidieron no participar, una decisión que los autores aseguran respetar.
Lo que más los sorprendió durante el relevamiento fue justamente la diversidad: diferentes escalas, materias primas, climas, equipos, estilos y maneras de entender la elaboración del whisky.
Y detrás de todo eso encontraron también algo que consideran fundamental: la generosidad de muchos productores, que abrieron sus puertas y compartieron sus aprendizajes, dificultades y sueños.
La actualidad del whisky argentino, según La Sociedad Whisky
Si bien el whisky argentino es una industria joven en comparación con países de larga tradición como Escocia, Irlanda o Estados Unidos, para La Sociedad Whisky el sector atraviesa “una etapa fundacional y de expansión, pero con una energía enorme”.
El desafío, según Mauro Panetta y Juan Manuel Mercadé, será transformar esa energía y curiosidad en proyectos sostenibles en el tiempo, capaces de consolidarse y crecer sin perder su identidad.
Para que Argentina pueda alcanzar un mayor reconocimiento internacional todavía quedan varios desafíos por delante. Uno de ellos es acompañar a las destilerías en sus procesos de habilitación, profesionalización y formalización, además de generar mejores condiciones que permitan desarrollar las exportaciones.
El perfil sensorial del whisky argentino, ¿existe?

Una de las grandes preguntas que atraviesan a la industria es si el whisky argentino ya consiguió desarrollar un perfil sensorial propio o si todavía se encuentra en construcción.
Para LSW, “ese perfil todavía está en construcción, y eso es parte de lo interesante”. La diversidad geográfica del país hace que existan diferencias importantes entre productores: cambian el clima, el agua, las materias primas, las maderas, los equipos y las decisiones detrás de cada whisky.
Sin embargo, durante sus catas comenzaron a encontrar algunos “guiños locales” que aparecen de manera recurrente.
“En algunas catas aparecen asociaciones con aromas y sabores muy presentes en nuestra memoria, como el dulce de leche, el membrillo o el humo de un asado”, explican.
Aclaran que estos descriptores no están presentes en todos los whiskies argentinos ni alcanzan por sí solos para definir una categoría. Son, más bien, una forma de expresar aquellas sensaciones que comienzan a asociarse con algunas producciones locales.
Para ellos, la identidad del whisky argentino probablemente surja de la combinación entre territorio, técnica, cultura y tiempo.
¿Cómo imaginan el whisky argentino dentro de diez años?

La proyección de Mauro y Juan Manuel apunta hacia una industria más madura, profesional y reconocida. Consideran probable que el mercado se ordene y que no todos los proyectos que existen actualmente continúen en el futuro.
En ese escenario, creen que tendrán mayores posibilidades de consolidarse aquellas destilerías capaces de combinar calidad, identidad, solidez empresarial y una lectura realista del mercado.
Para ellos, la pasión por el whisky es fundamental, pero no suficiente. Producir whisky requiere conocimiento, planificación, inversión y, sobre todo, paciencia: “se trabaja hoy para obtener resultados varios años después”.
El deseo final de La Sociedad Whisky resume buena parte de su visión sobre el futuro de la industria: que dentro de diez años “hablar de whisky argentino deje de ser una sorpresa y se convierta en algo natural”.
Una categoría diversa, federal y respetada, con una historia propia para contar.
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