Nueva Zelanda quiere desafiar a los whiskies ahumados de Islay con su propia turba
La turba de Nueva Zelanda presenta diferencias de vegetación, geografía y crecimiento respecto de la escocesa, y podría ayudar al país a desarrollar un estilo propio de whisky ahumado.
Nueva Zelanda busca seguir construyendo su camino en el mapa mundial del whisky a partir de una materia prima que comparte con Escocia y que no todos los países la poseen: la turba. Sin embargo, algunas de sus características son diferentes, lo que le permitiría poder lograr un whisky ahumado de gran valor.
Gillian Macdonald, master blender de Glenmorangie y Ardbeg, considera que Nueva Zelanda tiene una oportunidad concreta. Según explicó, la turba utilizada por productores como Waiheke Whisky les ofrece "algo que nadie más tiene: una narrativa sobre el fondo del mundo y la sostenibilidad".
La especialista, que trabaja en la industria desde hace más de 20 años, también marcó una diferencia fundamental con Escocia. "Su turba va a ser diferente a nuestra turba, empezando por la vegetación. La geología, la geografía, todo determina que va a ser diferente", señaló en una entrevista con el medio Businessdeck de Nueva Zelanda.
La turba de Nueva Zelanda puede crear un whisky diferente

Si pensamos en whisky ahumado, seguramente lo asociemos con la región de Islay en Escocia. Muchas destilerías de esa región utilizan la turba para poder ahumar sus whiskies y darle ese particular toque distintivo.
Pero Macdonald's advierte que la turba no debe entenderse simplemente como una medida de intensidad: "No es simplemente turba sobre turba. Es la turba equilibrando todos los demás sabores: la dulzura frutal y los sabores herbales".
La composición de la turba depende del territorio. Según la especialista, la turba de Nueva Zelanda también presenta una velocidad de crecimiento diferente: puede hacerlo alrededor de dos centímetros por año, frente a aproximadamente un milímetro anual en Escocia.
La vegetación es otro factor determinante. "Tenemos mucho musgo sphagnum, y tarda muchísimo más en producirse que su turba", explicó Macdonald.
"Creo que para Nueva Zelanda, y creo que ese es el camino que están tomando, es tener su propia versión, su propia identidad. Eso es clave", afirmó sobre cómo esas diferencias pueden convertirse en una ventaja para Nueva Zelanda.
Destilerías como Waiheke Whisky y Thomson Whisky ya experimentan con materias primas locales. Thomson, por ejemplo, utiliza turba de la Isla Sur y madera de manuka para aportar humo a su cebada.
el whisky ahumado de Nueva Zelanda todavía está construyendo su identidad

La industria neozelandesa es mucho más joven que la escocesa, por lo que todavía está definiendo qué características identificarán a sus whiskies. Para Macdonald, el proceso puede llevar décadas.
"El whisky no es más que un juego a largo plazo", sostuvo. "Lo que estamos haciendo hoy probablemente salga durante mi gestión, o puede que sea mucho después".
La master blender incluso reconoció que todavía no ha probado whisky de Nueva Zelanda, pese a haber visitado el país tres veces y tener una hermana que vive en Waihi. Según contó, planea hacerlo durante su próxima visita y ya le pidió a su hermana que le lleve algunas botellas.
Nueva Zelanda todavía no compite con la tradición de siglos de Islay, pero su apuesta es diferente: demostrar que el whisky ahumado también puede tener un carácter propio al otro lado del mundo.