← Artículos Historias del whisky

Los 5 robos de whisky más increíbles de la historia

Botellas de colección valuadas en cientos de miles de euros, cargamentos desaparecidos con documentación falsa y empleados involucrados en redes de robo son algunas de las historias más increíbles de robos de whisky de la historia.

El whisky puede alcanzar precios extraordinarios en el mercado de colección. Algunas botellas antiguas, ediciones limitadas y lanzamientos de destilerías históricas se convierten en piezas difíciles de conseguir, con valores que pueden superar los miles de dólares. Pero ese atractivo también las transformó en objetivos para los delincuentes.

A lo largo de los años hubo robos de botellas únicas, asaltos a establecimientos especializados, empleados que aprovecharon su acceso a las destilerías y hasta cargamentos completos que desaparecieron utilizando documentación fraudulenta.

Estos son cinco de los casos más sorprendentes, ocurridos en distintos países y protagonizados por algunas de las etiquetas más buscadas del mundo.

1. El robo de whisky que superó los 670.000 euros en tan solo 60 botellas

En noviembre de 2017, dos delincuentes ingresaron durante la madrugada a La Maison du Whisky, una reconocida tienda especializada de París, y se llevaron 69 botellas de su colección de bebidas de alta gama.

El robo ocurrió después de que los responsables forzaran la persiana metálica y la entrada del establecimiento. Una vez adentro, fueron directamente hacia una vitrina que contenía algunos de los whiskies más valiosos del comercio. En pocos minutos reunieron las botellas y escaparon con el botín.

El valor estimado de lo sustraído alcanzó los 673.000 euros. Entre las piezas se encontraba una botella de Karuizawa 1960 conocida como The Squirrel, cuyo precio individual se estimaba en unos 195.000 euros. Se trataba de un whisky japonés extremadamente raro, del que existían apenas 41 ejemplares.

El caso llamó la atención por la precisión del robo y por el valor de las botellas seleccionadas. Los delincuentes no se llevaron cualquier producto: apuntaron directamente a algunas de las piezas más exclusivas del negocio.

2. El camión que desapareció con 12.000 botellas de whisky

En julio de 2025, Westland Distillery, una destilería estadounidense ubicada en el estado de Washington, sufrió uno de los robos de whisky de mayor volumen de los últimos años.

El 31 de julio, un camión llegó a su depósito en Burlington con documentación aparentemente legítima para retirar un cargamento que debía ser enviado a Nueva Jersey. Los trabajadores entregaron la mercadería sin advertir que se trataba de una operación fraudulenta. Una semana después, cuando el envío nunca llegó a destino, la destilería descubrió el engaño.

El cargamento incluía aproximadamente 12.000 botellas, valuadas en casi un millón de dólares. Entre ellas había whisky single malt de Westland, la edición Watchpost y ejemplares de Garryana, una de las expresiones más especiales de la destilería.

La pérdida fue especialmente importante por las cerca de 3.000 botellas de Garryana de 10 años que formaban parte del envío. Esta edición representaba una producción limitada y llevaba una década de trabajo detrás de su elaboración y maduración.

El caso expuso una modalidad de robo distinta a los asaltos tradicionales: los responsables no necesitaron forzar una puerta ni romper una vitrina, sino que utilizaron una identidad logística falsa para retirar la mercadería.

3. Pappygate: la red de empleados que robaba bourbon de las destilerías

En Kentucky, Estados Unidos, una investigación policial descubrió una red de personas que durante años sustrajo botellas y barriles de algunas de las marcas más reconocidas del bourbon.

El caso se hizo conocido como Pappygate, por el robo de más de 200 botellas de Pappy Van Winkle que desaparecieron en 2013 de un sector cerrado de Buffalo Trace Distillery. Sin embargo, la investigación terminó revelando un esquema mucho más amplio, que también involucraba bourbon de Wild Turkey y otras etiquetas.

Uno de los principales señalados fue Gilbert “Toby” Curtsinger, un empleado de Buffalo Trace que tenía acceso a las instalaciones y a los movimientos de mercadería. Las autoridades determinaron que el grupo también había sustraído barriles completos y que parte del whisky se comercializaba de manera clandestina.

La investigación llegó a involucrar a nueve personas acusadas en 2015. Los investigadores recuperaron alrededor de 100.000 dólares en bourbon, incluidos barriles de Eagle Rare y botellas de Pappy Van Winkle. Una particularidad del caso fue que algunos de los involucrados se conocían por jugar juntos al sóftbol y utilizaban esos vínculos para distribuir el whisky robado.

Pappygate terminó convirtiéndose en uno de los casos criminales más conocidos de la industria del bourbon y hasta llegó a la televisión a través de la serie documental Heist, de Netflix.

4. El Bowmore de 44 años por el que exigieron un rescate

En enero de 1999, una licorería de Edmonton, Canadá, sufrió un robo que tuvo un desenlace muy particular. Los delincuentes rompieron una vitrina y se llevaron una sola botella: un Bowmore de 44 años, una edición de apenas 306 ejemplares.

Pero el episodio no terminó con la desaparición del whisky. Poco después, el responsable del comercio recibió una nota en la que los ladrones exigían 4.000 dólares canadienses para devolver la botella.

La pieza robada tenía una identificación individual: era el ejemplar número 249 de una producción de 306 unidades. Esa característica hacía que fuera difícil venderla sin llamar la atención, ya que su procedencia podía rastrearse.

Un llamado anónimo llegó incluso a ofrecer la botella por una suma inferior al rescate exigido. Según informó el diario británico The Independent, los delincuentes parecían haber sido contratados específicamente para sustraer ese whisky.

El caso tuvo una particularidad: los ladrones no buscaban solamente vender el contenido de la botella, sino que intentaron utilizar su rareza y su valor de colección para exigir dinero a cambio de devolverla.

5. El golpe a Glenfarclas: 20 botellas robadas en apenas cuatro minutos

En mayo de 2022, dos hombres encapuchados ingresaron al centro de visitantes de Glenfarclas, una destilería familiar ubicada en Speyside, Escocia, y se llevaron 20 botellas de whisky cuyo valor se estimó en aproximadamente 150.000 libras esterlinas.

El robo ocurrió durante la madrugada del 15 de mayo. Los delincuentes perforaron la cerradura para ingresar al establecimiento, rompieron las vitrinas y seleccionaron algunas de las botellas más antiguas y valiosas de la colección. Según los reportes de la investigación, toda la operación habría durado apenas cuatro minutos.

Entre las piezas sustraídas había whiskies de la colección Family Casks y una botella de 60 años. La selección hizo sospechar que los responsables conocían el valor de las piezas que estaban buscando.

La Policía de Escocia pidió colaboración a hoteles, alojamientos y establecimientos turísticos de la zona para identificar a los sospechosos. Un año después, en mayo de 2023, las botellas todavía no habían sido recuperadas y la investigación continuaba abierta.

El episodio dejó a la destilería sin algunas de sus piezas más exclusivas y mostró que incluso los centros de visitantes de establecimientos históricos pueden convertirse en objetivos de robos cuidadosamente planificados.

Qué revelan los grandes robos de whisky sobre el mercado de colección

Los cinco casos muestran distintas formas en las que el whisky de colección puede convertirse en el objetivo de un delito. Algunos ladrones buscaron piezas únicas para revenderlas, otros aprovecharon su acceso a las destilerías y hubo quienes encontraron en los cargamentos una oportunidad para obtener grandes cantidades de mercadería.

La rareza de ciertas botellas también representa un problema para quienes intentan comercializarlas después de un robo: cuanto más exclusiva es una edición, más difícil puede resultar venderla sin despertar sospechas.

En un mercado donde la procedencia, la numeración y la autenticidad de cada botella pueden ser tan importantes como el propio whisky, un ejemplar robado puede convertirse en una pieza muy difícil de negociar.